Que me califiquen de imperfecta dentro de un universo homogéneo nunca me trajo por la calle de la amargura.
Únicamente reclamo el brillo de diamante a menos de 3 cm de mi rostro...
Incrédula miro más allá del tiempo que llevo entre el cielo y el suelo, para detenerme frente al conocimiento carismático de las verdades irreales. Me encanta mirar atrás y reírme de la cantidad de valores que intentaron en mi inculcar. Tiendo a escuchar opiniones ajenas para obcecarme más en mis ideas; aferrarme a mi propia imperfección.
Que mis errores no sean míos, si no nuestros. Caer una y otra vez al patinar sobre el gélido suelo helado. Admírame por el tiempo que haré de piedra preciosa, intachable e inmune al deseo y por la hipocresía a la que cerraré nuestras opciones.
Que mis oportunidades a lo largo del corto trayecto que de mi se hace dueño, hayan sido numerosas, no implica que hayan sido o deban ser tomadas, tal cual se aparecen. Me presento aspirante a llevarme conmigo un cachito de estupidez.
Les pido, me critiquen destructivamente... A poder ser califíquenme de conformista