Cuatro paredes, sumadas a las que quisieron superponerse para observar con atención. Faltó tiempo para captar el momento en el que mis piernas dieron un giro, mis bases se despegaron del suelo, y la falta de cimientos en unas centésimas de segundo, no impidieron que saltase del asiento, y desmelenase mis hasta entonces marchitas ganas.
Muy a lo lejos, él lo vio. Observó con atención cada uno de los movimientos que mi sonrisa inquieta efectuaba en el aire. El tiempo no corría, el ánimo no impedía... Él no dejaba de observar a aquella muchacha de vergüenza oculta.
Ella supo de aquella atención que se le prestaba, lo cuál no facilitó cortar su ansia. Alternaba derecha e izquierda. Sus manos ascendían bengalosas, heroicas, en forma de estruendo.
Todo resultó ocurrir según lo previsto. Ella dejó atrás prejuicios, adjuntó a sus numerosos archivos de derrotas, una reconquista. Reconquistó su merecida autoestima, perdida bajo capullos... Lo mejor de aquello, es que él estaba allí para presenciarlo.
Marchó, donde habita el olvido.
Next time, you won´t need to turn around to remember. Promise you I won´t be there

