Sunday, May 8

No encuentro el lugar del que salí.

Una noche gélida invadió mi sentido común... Desde entonces el pensar se hace complicado y gracioso, en instantes, en los que no me creo capaz de reaccionar. Ardor sufrido tras una noche oscura, en la que gatos vagaban por las calles de Malasaña sin bar en el que estacionarse. Tantos y tan pocos. Andaban tirados en la mejor de las puertas. Colgados en las tunas castejas. Pinté mis ojos de furia asiática, y comencé a jugar con el baile.


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