Monday, January 24

Lo siento, no sé explicarme sin nombrarte, no en este momento.

Comprenderás que no estoy aquí, para hablar de un "nosotros". Hablemos de ti, de mi, de las pequeñas cosas, y los detalles insignificantes. Hablemos del cielo, las rosas, los abrazos en el agua y las sonrisas del medio día. Del quedar. Háblame de ti, de tu simpleza, de lo precioso. De la imagen que te llene, tu película, o un lugar en el que perderte. Explícamelo todo sobre ti, de dónde eres y quién, a dónde vas y si en compañía.
Hacerte reír, o ganarme una segunda cita, la intención no importa pero sí el detalle.
¿Y qué más decirte? El fin del mundo es un lugar bello para perderse, pero acompañado, mejor que solo. Las estrellas, las admiro. Tan pequeñas y tan grandes. Vistas a todas horas, desde diferentes lugares, todos tan especiales, y a cada cual mejor. ¿Nos perdemos? Llévame a tu escondite, hazme reír. Unta mi cuerpo de fragancias exquisitas, endulza mis ganas. Cómprame con detalles valiosos, pero no en metálico. Dime tonterías, sin retirar tu mirada de mis pupilas. Céntrate en lo importante, en el sonido, y la textura de lo impersonal. Volvamos al escondite. Oculto permanece allí. Seré yo, quién vaya a visitarte. Empecemos de cero y sí, una vez más, terminaré por hablar en plural.

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