
Qué sencillo lo tienen. Una mano es suficiente... Bonito lugar y sin mantel, en el que comer. Absurdo que lo crean. Echas de menos la reciprocidad. No des motivos a tu existencia para hacerlo. Todo se basa en el ego, el karma. El blanco y negro no son sino mate, fundidos en antónimo. Impulsas un día la barca con tus manos, para al día siguiente encontrar muerto su motor. Correr detrás de un coche, sacudiendo la mano en forma de despedida, nunca fue solución. Quien te deje, volverá tormenta tras tormenta a sonrojarte en sacudidas. Volverá a mirar la lluvia en tus ojos de perla. Quien se va que vuelva, y que por desinterés seque el mar en tiempo. Desvelado contraes la fiebre del sábado noche. Ganas de persistir sin ayuda alguna, más que la de la lujuria. Bonito el pecado. Bonito el pecador. Pero en pecado, hablas de hoy. Quien peque, y sepa hacerlo, que tire la primera piedra. Mas hoy quiero ocultar engaño entre rocas, y mentiste cuanto quisiste y quieres, fui la primera inocente. Lo olvidaré, y pecaré a mis anchas. Los siete pecados capitales, característicos por horror. A ellos nadie les entiende, pero quien quiere, mejor que nadie aplicarlos sabe. La lujuria baña en pintura cuerpos enteros, y mañanas divinas. La gula, da de comer al que no carece, y por no dar, de hambre no gusta, sino aborrece . Mentira, brilla por su existencia, aunque daña, no hace mal alguno, al que no ingenia, sino falla. Avaricia, no falto, temo no ser causa de los males de mundo... Repugnante. La pereza, ya se sabe, y así contando llego a tener uno encima de otro, sin por ello ser menos, o más utilizados. Hablemos de las cosas por su nombre. Que el beso es puñal que estaca por gusto, y goza del sufrimiento del caído. Sin sentido alguno, el besar. Volvemos a hablar de lujuria.
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